TRX

El TRX parece tener más beneficios que contraindicaciones. Uno de ellos es que, aunque está especialmente diseñado para trabajar la fuerza muscular, es mucho más completo que el levantamiento de pesas tradicional y mejora la coordinación, la flexibilidad y la movilidad.

Aunque también se desarrolla la musculatura de brazos y piernas, la parte central del cuerpo, conocida como ‘core’, es la que mayor provecho saca de este entrenamiento. Abdominales, músculos del pecho, glúteos y lumbares son los que más trabajan, por lo que se trata de una actividad muy indicada para aquellas personas que sufren, de manera frecuente, dolores de espalda (sobre todo, lumbalgias), ya que este sistema ayuda a fortalecerla. Además, es en esta zona donde se encuentra el centro de gravedad (normalmente justo encima de las caderas cuando se está de pie) y este entrenamiento juega a cambiarlo de posición, con el fin de que la musculatura tenga que trabajar más contra la gravedad.

El entrenamiento en suspensión TRX también está pensado para trabajar los músculos estabilizadores o fijadores (aquellos que permiten mantener una postura correcta cuando se realiza un ejercicio). Esto hace que el riesgo de lesiones sea menor, sobre todo en las personas que siguen rutinas de entrenamiento con ejercicios de fuerza de repetición (pesas).

A pesar de que no se trata de un deporte aeróbico, el TRX también ayuda a adelgazar. Esto es debido a que obliga a trabajar a diferentes grupos musculares, lo que hace que aumente su tamaño y la frecuencia cardíaca para poder cubrir el ejercicio y, con todo ello, el requerimiento de energía y, por lo tanto, de calorías. Sin embargo, las personas que desean perder peso es mejor que buscan otras actividades con mayor consumo calórico para completar el entrenamiento en suspensión.

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